Hecho para agradar a quienes siempre están buscando un buen pretexto para saborear una leche de avena deliciosa, ajá. Redundantes o no, esta vez fuimos demasiado lejos: esparcimos la palabra de la avena (con un toque de vainilla) y terminamos por convertir hasta el paladar de quienes creían que la vainilla era una extravagancia.
¿Arriesgamos algunas ideas? En café (caliente o frío), en granola, en cereal, en batido o en papilla. Saca tus propias conclusiones.
Notas finales: el contenido de la cajita amarilla está libre de ingredientes inapropiados y tiene una baja huella de carbono (0,38 kg CO₂e/kg).